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domingo, 29 de enero de 2023

TESTOSTERONA, de Carole Hoover

 

Arpa es actualmente la cabeza de cartel editorial junto con Capitán Swing en este tipo de ensayo ligero pero riguroso que responde a las necesidades informativas del público internauta hastiado de diálogos de besugos en Twitter. Dentro de su catálogo destaca, por su repercusión, La España de las piscinas, de Jorge Dioni y, con el título que aquí nos incumbe, es de agradecer que no esquive las polémicas más agrias. Título rotundo, sin el subtítulo en exceso explicativo del original (T: The Story of Testosterone, the Hormone that Dominates and Divided Us), y primeras páginas que subrayan el carácter de investigación científica que vertebra la obra. Reiteradamente se nos recuerda que no estamos ante un reportaje de entretenimiento con barniz de saber, sino  investigación de años por parte de una doctora por Harvard en biología evolutiva, que, evidentemente, va a escorarse hacia su propio terreno. Aun así se pliega a los deberes de la moderna divulgación en asuntos como tener que explicar lo evidente y confeccionar el relato con puntadas autobiográficas y una primera persona bastante más narrativa que científica. 
El enfrentamiento dialéctico que define la sociedad de nuestros días es sin duda el de biología vs. educación, o "nature vs. nurture", con mejor sonoridad. Carole Hoover se aplica a pinchar el globo del género como construcción únicamente social y por tanto maleable y modificable, y nos recuerda que los genes importan y que el cóctel hormonal rige nuestros comportamientos, aunque la mezcla vaya variando y podamos interferir en su composición. Se dirige a los que ella llama "escépticos de la testosterona desmontando sus tres  premisas principales: La escasa diferencia entre la T en hombres y mujeres, la escasa influencia de T en el desempeño deportivo, y la escasa repercusion de T en el pensar y obrar masculino. Con profusión de ejemplos del mundo animal, incluyendo una impactante introduccion con chimpancés, nos recuerda que el ser humano viene de donde viene a pesar de haber pasado la Ilustración. Eso sí, conservamos la capacidad de corregir los comportamientos reptilianos, y ahí asoma el poder del conocimiento y de la educación. Que a nadie se le ocurra deducir de mis palabras, viene a decir la investigadora, que el ser humano masculino no puede evitar pensar y actuar con dominación y abuso, porque ya sabemos que eso no está bien. 
La testosterona es la responsable de la mayor agresividad e impulsividad que hace de los hombres, añado,  los mayores infractores de tráfico, el mayor número de bajas por balconing,  o las candidaturas más estrambóticas a los premios Darwin, sí, pero no es el catalizador de un destino irremisible a la manera de las tragedias clásicas. Otra muestra más de la necesidad de erradicar una de las falacias más dañinas de nuestros días, la del "por el mero hecho de ser..." en sus múltiples variantes. 
Hoover ahonda en el concepto biológico del intergenerismo, precursor del enfrentamiento actual acerca de lo trans. Recuerda el emblemático caso de Caster Semenya, que desconocerán casi todos los vocingleros actuales, que nos recuerda la diferencia que existe entre lo que se nos da y lo que podemos elegir. Inevitable recordar la estupenda y visionaria Middlesex, de Jeffrey Eugenides. 
Aun la "red flag" que supone para algunos un elogio de Steven Pinker, son estas páginas muy recomendables y, si se prefiere la versión audiovisual, ahí está la cantidad de podcast y youtubers que han requerido a la autora para explicar su versión de los hechos, indiscutible ayer y tan a la contra hoy,

Testosterona, de Carole Hoover. Traducción de Álex Guardia Berdiell. Arpa Editores,2022. 335 páginas.