La trayectoria de Rodrigo Sorogoyen,uno de los cineastas patrios que más nos han de enorgullecer sin discusión, y la de Isabel Peña, su coguionista de cabecera, abarca un arco muy heterogéneo de intereses y de dimensiones artísticas, con la indagación en las relaciones humanas un tanto discordantes como punto en común. Podrían sorprender sus saltos, oscilando entre tesituras vitales extremas con más o menos fanfarria (Antidisturbios, El reino, Madre, As bestas).o y los dramas cotidianos de cenagosa hondura (Stockholm, Los años nuevos).
Así pues, cabe preguntarse qué ha llevado al tándem Peña-Sorogoyen a desarrollar este capítulo arisco de la relación intermitente entre un padre, galardonado director, y su hija mayor, actriz en búsqueda de espacio. En pleno fragor promocional, ellos mismos están dando pistas al respecto y desmintiendo cualquier atisbo biográfico. y, sobre todo, el porqué de su llamativa apuesta por el estilo, no siempre con justificación en trama o lógica interna. Esto ocurre con los planos en blanco y negro, que, a priori pueden introducir segmentos de mayor subjetividad o incluso onirismo (precendentes hay de sobra), pero que terminan siendo de aparición más o menos aleatoria. No sucede igual con la enorme profusión de primeros planos y de movimientos de cámara, claves para presentar esas conversaciones de a dos que sustancian la historia. Llegamos aquí a reflexionar acerca de si se ha primado el ofrecer una clase magistral (en su sentido más amplio) de dirección cinematográfica sobre la creación de conexiones emocionales imprescindibles para compartir y entender qué lleva a los protagonistas a decir y a hacer. Merced a esta voluntad de estilo, entendemos que un mismo nimio suceso puede hacer reir o llorar, o incomodar hasta la molestia física.
El que el reencuentro paternofilial se desarrolle en el entorno laboral de ambos, y que dicho entorno sea un plató cinematográfico dispara las expectativas, sobradamente colmadas, de asistir a intercambios dialécticos de jugosa enjundia. Estamos avisados desde la primera secuencia, rodada en clave naturalista y fundamental para descifrar las claves de esa segunda oportunidad que el director consagrado busca para reconducir una primera paternidad presumiblemente temprana, y que coincide con su atrevido debut en la profesión.
Instalada en la hipérbole la crítica en general, lo cierto es que son pocos todos los elogios al trabajo del dúo protagonista. En un drama de personajes, la elección de interpretes lo es casi todo. Javier Bardem entrega un personaje algo previsible en lo antipático y en lo egocéntrico que debe ser todo artista, ambiguo en sus intenciones, y que se va descubriendo en sus debilidades según interacciona con su equipo y, en escasas pero significativas escenas, con su familia, la segunda. Enfrente, Victoria Luengo defiende un rol muy muy complicado. Es la hija primogénita abandonada, que opta por una postura de enfrentamiento y cuestionamiento constante que termina siendo el pilar de la película. En una relación claramente asimétrica en cuanto a éxito vital y profesional, su actitud consciente o no de saldar cuentas en medio de la oportunidad de su vida no va a concitar mucho apoyo en el patio de butacas. Valiente el guion en este sentido. Lamentablemente, este duelo al sol del Sáhara opaca al resto de participantes, merecedores de más líneas y que, en la mayoría de las ocasiones, se limitan a reaccionar a las turbulencias de la espiral Esteban-Emilia.
La reflexión acerca de si la obra artística de creación colectiva necesita en su creación de la tiranía y del abuso ronda en cada movimiento de claqueta.
Título original: El ser querido.
Año: 2026
País: España
Dirección: Rodrigo Sorogoyen
Guion: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen
Reparto: Javier Bardem, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Raúl Prieto, Melina Matthews, Marina Fois, Pablo Gómez-Pando, Miguel Garcés, Mourad Ouani.
Música: Olivier Arson
Fotografía: Álex de Pablo
Título original: El ser querido.
Año: 2026
País: España
Dirección: Rodrigo Sorogoyen
Guion: Isabel Peña, Rodrigo Sorogoyen
Reparto: Javier Bardem, Victoria Luengo, Raúl Arévalo, Raúl Prieto, Melina Matthews, Marina Fois, Pablo Gómez-Pando, Miguel Garcés, Mourad Ouani.
Música: Olivier Arson
Fotografía: Álex de Pablo

