Año: 2025
Duración: 99m.
País: Reino Unido.
Dirección: Jonatan Etzler
Guion: Jess O´Kane
Reparto: Saoirse Ronan, Eddie Waller, Nia Brown, Jacob Anderson, Rakie Ayola, Robert Emms.
Música: Chris Roe
Fotografía: Nea Asphall
Incrustado entre los dos grandes estrenos del cine español (El ser querido/ La bola negra), y compartiendo los últimos momentos de los taquillazos veraniegos, el último trabajo de Jonatan Etzler no ha podido estrenarse en mejor ocasión que la del inicio del curso escolar. Lamentablemente, no durará mucho en cartelera y habrá que confiar en que alguna plataforma la adopte para su catálogo. Merece la pena atraparla cuando llegue el momento.
La propuesta del sueco Etzler parte de la novela Los no deseados de su compatriota Rasmus Lindgrem, y sostenida por la siempre fabulosa Saoirse ("Ser-sha) Ronan. Con alma de fábula, una primera capa de comedia negra negrísima, y un fondo amargo que radiografía la insostenibilidad de un sistema educativo utópico en sus objetivos que naufraga por creer que la falta de recursos se suple con la vocación y el entusiasmo de los miembros de la comunidad educativa. Nada que no sepamos ya, pero algo balsámico de ver en otros lares supuestamente de primer primer mundo. A esto se añade una contemplación reflexiva en el espejo de lo moralmente correcto y lo que realmente deseamos. Desde aquí se lamenta la falta de traducción del título. Llamar manzanas podridas a niños de primaria podría llevar al colapso de nuestro modelo de gestión de las emociones. Aunque el plural ya da pistas de que aquí todos tienen lo suyo.
La premisa se las trae. En un colegio privado del montón, un alumno con brotes de ira y temperamento diabólico amarga la vida de sus compañeros y la de su profesora. Allá por octubre de 2023 era Hirozaku Koreeda el que inauguraba el curso con su estremecedora y poliédrica visión acerca del acoso escolar en Monstruo, reseñada aquí. Todo tiene un por qué y una familia detrás, venía a decirnos. En esta ocasión observamos consternados cómo la profesora, tras una serie de desafortunadas decisiones, termina encerrando al chaval en el sótano de su destartalada casa, en la que vive sola tras ser abandonada por su prometido, a la sazón jefe de estudios del centro educativo. Viene a la cabeza Mandíbula,la terrorífica fantasía narrativa de Mónica Ojeda. Como en la novela, pasan los días y la vida sigue fuera del sótano. Tras (breves) momentos de desazón y de flagelación de un progenitor solo y sobrepasado, los alumnos de la clase empiezan a ver la vida de otra manera, y la dulce maestra recupera la destreza docente perdida entre tanta atención prestada a un solo individuo desdeñoso e indigno de su talento. Debe de haber pocas profesiones en el mundo con una distancia tan grande entre el concepto que se tiene desde fuera y lo que se vive desde dentro.
Los aficionados al subgénero de terror docente recordarán títulos como La tutoría (2024) o La sala de profesores (2023). Ambas comparten con Bad Apples la figura de la profesora voluntariosa y un tanto bisoña, frustrada porque en su cabeza el oficio no era así y que se ve puesta en la picota por su superiores a causa de su errada gestión de un incidente puntual. A diferencia de la intensidad de la noruega y de la alemana, se agradece el gamberrismo y la audacia del guion, salpicado de giros un tanto estrambóticos. Comparte con ellas la fotografía oscura y los demorados barridos por los espacios silenciosos, y fantasmagóricos de una escuela después del toque de timbre. La cámara ofrece una mirada subietiva, con planos desde abajo que hiperbolizan las reacciones de unos seres tragicómicos que bordean el Código Penal. Cuídense de las niñas de gafas gruesas y de trenzas más gruesas que las gafas.
