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sábado, 31 de diciembre de 2022

2022 en El Niño Cabra. Los básicos vistos y leídos en estricto orden alfabético

 EN CINE

- Blonde, de Andrew Dominik. Netflix.

- Cinco lobitos, de Alauda Ruiz de Azúa.

- El hombre del norte, de Robert Eggers.

- El prodigio, de Sebastian Lelio. Netflix.  

- La consagración de la primavera, de Fernando Franco.

- La hija oscura, de Maggie Gyllenhaal. Netflix. 2021

- La tragedia de Macbeth, de Joel Coen. Apple TV. 2021

- Mantícora, de Carlos Vermut.

- Mass, de Fran Kanz. 2021

- Memoria, de Apichatpong Weerasethakul

- Ninjababy, de Yvngild Sve Flikke 2021

- Sundown, de  Michel Franco.

- Suro, de Mikel Gurrea.

- Un día, una noche, de Isaky Lacuesta. 

EN LIBROS

- Basilisco, de Jon Bilbao. Impedimenta, 2020.

- Cómo guardar ceniza en el pecho, de Miren Agur Meabe.  Bartleby, 2021.

- Decir el mal: la destrucción del nosotros,  de Ana Carrasco-Conde. Galaxia Gutenberg. 2021.

- El hijo del chofer, de Jordi Amat. Planeta, 2020.

- Hamnet, de Maggie O´Farrell. Libros del Asteroide, 2020.

- Lo demás es aire, de Juan Gómez Bárcena. Lumen, 2022.

- Los galgos, los galgos, de Sara Gallardo. Malas tierras, 2021.

- Mundo hormiga, de Charlie Kaufman. Barrett, 2021.

- Nadie nace en un cuerpo equivocado, de José Errasti y Marino Pèrez Álvarez. Debate, 2022.

SERIES

- Esto te va a doler, de Adam Kay. Movistar+

- La asistenta, de Molly Smith Metzler. Netflix.

- La unidad, de Dani de la Torre y Alberto Marini.

- Nasdrovia, de Marc Vigil. Movistar+ 

- No me gusta conducir, de Borja Cobeaga. TNT.

- 800 metros, de Elías León Simiani. Netflix.

-  The Good Fight, de Michelle y Robert King. Movistar+





 

 

sábado, 10 de diciembre de 2022

CERBANTES PARK (2022)


 Provocador título el de la primera novela del barcelonés Carlos Robles Lucena (Terrassa, 1977).Provocador para los guardianes ortográficos de marca blanca que siguen pululando por la red y por algunas aulas también. La be larga con la que Don Miguel firmó todo es la misma que aparece en el retrato de Francisco de Quevedo reproducido en serie por los manuales escolares.  La grafía vintage anticipa una historia de fracaso y derroición individual y colectiva desde un punto ciertamente original, que no es poco. El interés inicial de un comisario de exposiciones acerca de los parques de atracciones como catalizadores de la identidad urbana contemporánea, deviene en objeto de tesis doctoral y se materializa en empresa quijotesca con generosa financiación de nobles con inquietudes. El camino desde la intuición hasta el abandono es largo y se nos ofrece implacablemente a modo de via crucis por un narrador testigo clásico, amigo de intensidad intermitente del idealista burgués que da vida a la criatura y la va modificando a medida de sus ideales cambiantes hasta provocar su fin por tedio y edibta negativo. Desde un presente inhóspito, convertido en okupa  de unas instalaciones que se van desmoronando con estruendo, igual que Occidente, anhela dejar su  testimonio para las generaciones futuras. El lector va percibiendo su deterioro cognitivo mientras visualiza los tiempos dorados del parque. Este Robinson Crusoe náufrago por la literatura recuerda su pasado compartido con el Comisario por el barrio obrero que los sueños de grandeza de un intelectual no han conseguido subir de categoría. A la vez, se deleita en describir con detalle el mapa del parque, con sus atracciones y experiencias que ahora llamamos inmersivas para lectores, no visitantes, para los que la palabra escrita ya no es suficiente.  Un superviviente que se aferra a un proyecto abandonado por otros como la razón de su existencia.


Nos tenemos que conformar con esta voz rencorosa para comprender los anhelos del sumo hacedor del asunto, un hijo de la clase media del que no llegamos a conocer su verdadero nombre. La remembranza de tiempos mejores se va alterando con pasajes de la juventud expatriada de El comisario, fragmentos más convencionales de desventuras estudiantiles y cuitas existenciales que todo becario sabrá reconocer.

Sin duda, lo más atrayente de la propuesta es la interacción entre contextos dispares y sus decepcionantes consecuencias. El Comisario, producto del ahora casi fenecido ascensor social, y de honda raíz catalana,  logra materializar su proyecto merced al patrocinio de unos nobles de barrio noble de Madrid que buscan un cierto barniz filantrópico a la par que beneficios pecuniarios y de imagen. El plan megalómano disfrazado de hito de la industria cultural que no revitaliza el barrio pobre en el que se asienta y del que ha detraído ingentes terrenos de usos recreativos, sanitarios, educacionales, dotaciones básicas, más necesarias pero menos vistosas. Esa concepción del urbanismo acaparador de recursos, tan familiar para el español. Ponga un parque de atracciones dentro de su deprimida área residencial, o un recinto deportivo para eventos de élite, o un auditorio sin orquesta, o una ciudad del arte o de la justicia.

Esta propuesta de animación a la lectura radical encantará a los perpetradores de las nuevas leyes educativas, obsesionados con la diversión y el autodescubrimiento. No descartemos nada, que los fondos europeos hay que gastarlos.

Cerbantes Park, de Carlos Robles Lucena. Navona, 2022. 280 págs.