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domingo, 13 de octubre de 2024

ENSAYO: EL MALESTAR DE LAS CIUDADES


 La España de las piscinas fue uno de los grandes éxitos editoriales de 2021 en el sector del ensayo asequible, y posicionó a Arpa Editores en primera línea del nicho en el que hasta entonces reinaba cómodamente Capitán Swing. Su autor, periodista multidisciplinar, dio en el clavo poniendo delante de un espejo a ese público de cierto nivel social, económico y cultural que sigue alimentando el mito de la clase media y recordándoles que el urbanismo es ideología. Un tratado a la actualidad pegado, de ritmo ágil y referencias fácilmente comprobables en las redes y en la urbanización más cercana. 

A modo de secuela, Jorge Dioni entrega ahora El malestar de las ciudades, con ese eco freudiano y una panorámica paralela y complementaria, más global, acerca de cómo es habitar una urbe occidental en el siglo XXI. Su afán de claridad (dicho esto sin ninguna intención peyorativa) se hace patente tanto en el largo subtítulo como en la estructura tripartita secuenciada en capítulos que van introduciendo los temas de manera directa y punzante. "Privatización, turismo, vivienda, especulación, tráfico...por qué cada vez es más difícil vivir en las ciudades". "Privatización", "turistificación", "gentrificación", "financiarización", "rentismo", "desarrollismo" son los puntos que componen esa maraña de razones. Términos familiares para cualquier residente urbano por mor de los medios de masas, siempre ávidos de comprimir y etiquetar fenómenos y estados de ebullición de la plebe. 

La teoría que vertebra la argumentación es sencilla. La ciudad ya no vincula su prosperidad a sus residentes sino a sus visitantes. El movimiento constante como motor económico y la sustitución de la riqueza productiva por el rentismo enraizado en los tejemanejes inmobiliarios. La ciudad como parque de atracciones que cifra su prosperidad en el impacto y en la renovación constantes. Categórica tesis que traduce al lenguaje académico las impresiones cotidianas de cualquier ciudadano medianamente observador. El despiece de lo que se ha dado en llamar neoliberalismo o capitalismo financiero es escrupuloso. Combinando datos, anécdotas, sucesos recogidos en medios y experiencias fácilmente comprobables por el lector interesado, se muestra el auge y caída del concepto ciudad como espacio habitado desde un punto de vista sincrónico en la primera parte, y diacrónico en la segunda. Es esta quizá la más interesante del ensayo, por cuanto se remonta a los orígenes del cambio de paradigma y amplía su alcance como fenómeno global. En tiempos como los actuales, en los que la ignorancia sobre el pasado es un valor y no un demérito, historias siniestras como las incluidas en el capítulo "Propietarios del mundo, uníos", son respuestas valiosas a la pregunta de cómo hemos llegado a esto. Aquí convendría un punto de autocrítica. No son solo los archimalvados fondos de inversión sino el pensamiento incrustado en todo español de bien: tengo un piso, tengo un tesoro. Somos cooperadores necesarios. 

No es necesario subrayar el tamiz ideológico sobre el que está construido el texto. Muchas de las conclusiones son tan de sentido común y saltan tanto a la vista, que no hace falta incidir en su posicionamiento a la izquierda. Muchos de los hechos narrados son tan estupefacientes por sí mismos que la prosa del autor consiste solo en contarlos en su introducción, nudo y desenlace. Se repite la máxima histórica de que todo esto ya ha pasado antes en otros sitios. De nuevo tenemos la oportunidad de aprender de los errores de otros. Pero ya se sabe. Que el último capítulo esté dedicado a los años de furia edificadora de centros culturales y deportivos como método para situar a la villa en cuestión en el mapa turístico y a sus promotores en la lista Forbes es de una comicidad triste. La idiosincrasia hispana que hermana a Lázaro de Tormes con Santiago Calatrava. Siempre nos quedará Bilbao. 

EL MALESTAR DE LAS CIUDADES. Jorge Dioni López. Arpa Editores. 2023. 352 páginas.

sábado, 1 de julio de 2023

PISCINOSOFÍA. EL VERANO HECHO LIBRO.


Un piscinósofo no compite por las tumbonas a pie de escalerilla, ni deja tirada la toalla chillona sobre el objeto de su deseo. Tampoco es amigo de las meriendas ruidosas ni del acuagym. La disyuntiva playa/piscina no ha lugar. Nunca debió existir, de hecho. El glamour y los chapoteos no casan con la arena y las algas. A una piscina no se va a entrenar para las Olimpiadas. El nado debe ser lento, fluido y deleitoso, o no ser. Un piscinósofo lee y ve a los clásicos, prefiere bañador a bikini y aprovecha cualquier resquicio para completar su lista de piscinas por el mundo. Un peregrinar de matices más intensos que el del fan arquetípico de Bruce Springsteeen, por ejemplo.

Puede que el azul piscina no tenga código asignado en el Pantone, pero a quién le importa si ya están las obras de Hockney,  las películas de Esther Williams o  Burt Lancaster en la piel y el bañador del relato de Cheever. De estos iconos de la cultura popular y de muchos otros versa Piscinosofía, un tratado acuático y desordenado sobre piscinas reales e imaginadas, un evidentemente refrescante ensayo/crónica de la periodista y piscinósofa Anabel Hernández, muy bien documentado y pasado por el tamiz de la autobiografía, como corresponde a estos tiempos. La imagen de cubierta, un fragmento de The Lookout, de Michele Poirier, encapsula las sensaciones cosustanciales a cualquier ser de bien en ese glorioso contexto.  Las páginas de este tratado destilan un aroma vintage  similar a la de Agua y Jabón, apuntes sobre elegancia involuntaria, de Marta D. Riezu, toda una revelación en las listas de ventas del pasado curso. Ambos conforman un dúo de homenajes a la vida en cámara lenta y pose decadente barrida de nuestra percepción del mundo mucho antes de la llegada de los audiovisuales de máximo tres minutos, Piscinosofía es la prima upper class de los habitantes del también multireeditado La España de las piscinas, de Jorge Dioni.

La autora exhibe sin ningún temor a represalias su deambular laboral por piscinas de todo el mundo y de todo pelaje. Se blinda con un prólogo que intenta convencernos de que este "no es un libro de piscinas", igual que el arcipreste de Hita y su concepto del buen amor. Le haremos caso mientras paseamos por los bordes de todas ellas. La que yace escondida en una villa de La Toscana.  La sorprendentemente desconocida del Cañaveral de León, en Huelva. Las privadísimas de exclusivos alojamientos rurales. Las de autor, como la de William Hearst o la de La cuadra de San Cristóbal en México. Pero el grueso de la exploración recae en piletas más democráticas. Accesibles en mayor o menor medida a cualquiera que disponga de gorro, toalla y monedero. Algunas ya inexistentes, testigos de tiempos más desprejuiciados que se presumían tan eternos como abrupto fue su final. Resulta que fue la Inglaterra decimonónica la que construyó la primera piscina pública para la práctica natatoria más que para el esparcimiento. Le siguieron recintos míticos como la Molitor de París. Páginas sentidas y merecidas se lleva La isla del Manzanares, proyecto arquitectónico hijo de la República,  arrasado durante la guerra, reconstruido y vuelto a derruir por el règimen franquista. 

De leve madrileñocentrismo adolece la lista, si bien el lector siente punzadas de nostalgia ante la descripción de piscinas que nunca podrá catar, como la Stella en Arturo Soria, o la fantasmal de las Torres Blancas, en las que la autora/investigadora se cuela con la artimaña de ir buscando piso. De las que sobreviven, la de la Universidad Complutense, una suerte de sede central para Anabel, y la del antaño Parque Sindical, desmesurada y fundamental en la sociología del urbanismo del siglo XX. De poderosa atracción son las piscinas urbanas que son a la vez obras de arte, como la Amalienbad en Viena, o las Dos Mares en Oporto. Las fotos que busquen por ahì no hacen justicia. 

Como una se considera también piscinósofa sin etiqueta, me aventuro a completar la lista con la Kitsilano Pool, en Vancouver, y con alguna de las piscinas de Nueva York en las que la autora confiesa nunca haber metido el pie durante sus años de estancia. Son gratis. 

ANABEL VÁZQUEZ: PISCINOSOFÍA. LIBROS DEL K.O. 2023. 176 PÁGS.