"¡Suspendidos, suspendidos, suspendidos! Miro a mi alrededor y por todas partes veo suspensos. Viejos moralistas, jóvenes lameculos, escritores sin éxito; viejas glorias, jóvenes promesas, negados absolutos; artistas suspendidos, editores suspendidos, académicos y críticos suspendidos; esposos, padres, amantes suspendidos; mentes suspendidas, cuerpos suspendidos, corazones y almas suspendidos. ¡Ninguno de nosotros ha aprobado, todos hemos suspendido!»
cabra
domingo, 25 de octubre de 2020
CINE: FALLING (2020) Y LA ETERNA PACIENCIA
domingo, 4 de octubre de 2020
LIBROS: A LO LEJOS, DE HERNÁN DÍAZ
O cómo una primera novela publicada originalmente en 2018 y aspirante al Pulitzer puede dotarnos de enseñanzas insospechadas acerca de la vida en la soledad más absoluta en tiempos de confinamiento.
Hernán Díaz, argentino criado en Suecia y formado en EEUU, entrega un debut en inglés formal y narrativamente deslumbrante, original en su planteamiento y exitoso en su vocación de homenaje al western crepuscular. Pero aquí no tenemos a vaqueros meditabundos sino a un sueco de la más profunda Suecia del siglo XIX que es enviado por su padre junto con su hermano a probar suerte al país que más prometía. Un Estados Unidos en formación al que llega absolutamente desvalido al equivocarse de barco y arribar primero a Buenos Aires. Tutelado desde siempre por Linus, su hermano mayor, Hakan se ve arrojado al Nuevo Mundo sin más herramientas que las de su propio instinto de supervivencia y una fenomenal envergadura física que le salva y le condena a partes iguales.
Con la única idea de reunirse con Linus en Nueva York, emprende un periplo de décadas en solitario las más de las veces a contramarcha de las grandes migraciones hacia el Oeste, deconstruyendo toda la mitología de la conquista. Los seres humanos con los que se encuentra, de los que huye y a veces convive a la fuerza, le proporcionan una visión siniestra de sus semejantes y unos cuantos quintales de dolor físico y psíquico a excepción de dos de ellos, los cuales lógicamente no duran mucho. Una educación sentimental adquirida a latigazos. El primeramente niño, después joven y después adulto Hakan va dejando de ser un folio en blanco para sufrir extremadas luchas internas entre su moral de buen salvaje minada por los acontecimientos y las perrerías del blanco civilizado. Su vagar en un espacio y en un tiempo desdibujados, tan solo percibido por las huellas de las estaciones en el paisaje, sucede a la vez que el proceso de autoconocimiento y adaptación a un medio siempre hostil.
Y en medio de la más atávica supervivencia y la convivencia traumática con diversos tipos humanos, emerge un interesantísimo estudio acerca de la relación entre lenguaje y pensamiento. Sus límites, sus interacciones, sus ganancias y sus pérdidas. La llegada aturdida sin su guía y sin posibilidad alguna de comunicar siquiera su nombre, es el primero de los muchos puntos de inflexión de la historia.
Hakan llega a convertirse en el legendario "Halcón", merced a la fonética que convierte su nombre en la pintoresca equivalencia "Hawk can", "El halcón puede", y sus consecuentes preguntas (¿Qué puede el halcón?) del interlocutor desconcertado de turno. Si bien los años le proporcionan un somero conocimiento del inglés, su vida solitaria no le da oportunidad de practicarlo, de tal manera que, ante los ojos del colono, del shérif, del estadounidense embrionaria, siempre será un individuo de segunda.
Es por eso que los sonidos de la naturaleza y de los progresivos artificios creados por el hombre adquieren una importancia capital en la elaboración del discurso. Hakan lo cuenta todo en primera persona, pero no lo verbaliza, sino que lo piensa. Bien es cierto que algunos de sus pensamientos se antojan ciertamente complejos para una persona sin formación académica alguna, pero es la única y verosímil manera de compartir para el lector la grandiosidad de los eventos y de los paisajes. La minuciosidad en las descripciones, la selección de materiales, ese contar desde lo sincrónico es de un enorme mérito en un narrador a veces externo y a veces interno hasta las entrañas que es capaz de nombrar todas las realidades y dotarlas de significación a través de referencias conocidas. Paradójicos son la huida perenne y el ocultamiento simultáneos a la confección de su leyenda.
El mundo es ancho y ajeno, que dejó escrito Ciro Alegría, en esta epopeya finisecular muy bien traducida por Jon Bilbao, también presente esta temporada literaria como autor de Basilisco, con interesantes puntos en común.
A lo lejos (In the Distance), de Hernán Díaz. Impedimenta, 2020. 344 páginas.
domingo, 13 de septiembre de 2020
CINE: LAS NIÑAS (2020)
Mediado este septiembre que en junio parecía otra cosa, los cines se afanan en la etiqueta #culturasegura y las novedades pausadas van apareciendo cada vez menos tímidamente. La nostalgia es una atracción poderosa, y si dicho ejercicio está avalado por premios, más aún.
lunes, 6 de julio de 2020
NI SIQUIERA LOS MUERTOS
Juan Gómez Bárcena, una de las voces más notables de la literatura contemporánea en español, pone a Juan, un antiguo soldado de los tercios de Cortés a seguir los pasos evanescentes de otro Juan, El Indio, al que el visorrey ha puesto precio por pasarse de listo. Serán solo quince días, le promete a su esposa al dejar la nada próspera taberna que regentan en medio de no se sabe dónde. Hasta aquí la acción. El resto es indefinición y nebulosa, un desafío para ese lector decimonónico del que se burlaba Cortázar. Esas líneas borrosas entre realidad y sueño que ya eran la marca de Kanada, su novela anterior. Un atravesarespacios, tiempos e identidades permaneciendo la esencia intacta.Ha sido una temporada próspera para la temática postcolombina, no solo en la ficción. Oro, la hiperbólica visión de Agustín Díaz Yanes recientemente estrenada en la televisión pública, la muy estimable Hernán, de Amazon, el estreno de los Naufragios de Alvar Núñez de José Sanchís Sinisterra en la apacible Vieja Normalidad teatral, la sorprendente Desierto Sonoro, de Valeria Luiselli. acompañan a las primeras secciones de la novela, y a las últimas páginas que recogen el antesdeayer y el hoy mexicanos tan inciertos. Menos recientes pero igual de desgraciadamente actuales, son referencias dispares como 2666, la serie The Bridge, la obra teatral Baños Roma. Y siempre, siempre, Juan Rulfo, al que el título Ni siquiera los muertos parece homenajear. Sucesos incardinados en el alma del país que no parecen servir de reflexión y toma de decisiones.Todas estas propuestas artísticas basadas en hechos reales, más la estatuafobia que promete una Nueva Normalidad pródiga en emociones, desembocan en esta novela, que opera de recolector y transformador de cada una de esas fotos fijas, mezcla y subvierte y nos embute hasta el mismísimo día de hoy.Si difícil es crear atmósferas, hacer de esa atmósfera el pilar de una narración y que la apuesta funcione, puede considerarse una heroicidad en estos tiempos de heroicidades. Los que leyeran Kanada, su anterior obra, ya se encontraron con las dificultades propias de la ausencia aparente de acción y de conflictos externos, que van construyendo al personaje de manera exógena. Si en aquella era el piso del protagonista el que asumía las metamorfosis, aquí el paisaje es el que va cambiando al viajero a la vez que se transmuta en espacio y en tiempo.La máscara de novela histórica no le es necesaria a esta fructuosa y alucinatoria travesía por la rueda de la Historia. Tres Juanes (el autor, el narrador protagonista, y el antagonista perseguido) nos proponen ser testigos de cómo la Historia de los pueblos se construye y reconstruye a base de arritmias y repeticiones. Aunque, como dice el prólogo, Walter Benjamin está detrás de la concepción, no pueden obviarse las nociones básicas del eterno retorno de la Historia, de cómo esos polvos (Cortés, La Revolución) trajeron estos lodos de cárteles y trumps de saldo y frontera. El sabor acre de las llanuras de Rulfo es familia de las selvas que recibieron a los españoles, y del cemento contemporáneo. El pasado del Juan perseguidor es de selva, su presente de desierto y su futuro de asfalto. Los tres paisajes se confunden porque en realidad son el mismo.Establecer el hecho bíblico como vertebrador de la peripecia de los Juanes es, en estos tiempos, de lo más rompedor.El tiempo es circular, bíblico como toda la peripecia. Los quince días como plazo que se consumen y se reproducen sin pausa, como los cuarenta del éxodo. La pesadez de cada paso en el desierto, el deambular sin horizonte, el desfallecer repetido, las apariciones milagrosas, la vida que pende de una gota de agua y va pasando, cíclicamente, de la abundancia a la miseria, de la miseria a la abundancia. Vacas flacas y vacas gordas.El indio Juan no es profeta en su tierra. Como todos los visionarios que pretenden cambiar el mundo, llega temprano, y su mayor fracaso no es su misión incumplida, sino sus discípulos cuyas interpretaciones sinceras de las enseñanzas del maestro producen monstruos. Apuntemos esto.Ni siquiera los muertos, de Juan Gómez Bárcena. Sexto Piso. 404 páginas.



